sábado, 21 de enero de 2012

CURAR CON CUARZO Y AGUA: TODA UNA POSIBILIDAD REAL

El cuarzo y el agua son dos de los elementos más simbólicos (yo diría que los que más) de nuestro planeta. Ambos abundantes, están íntima relacionados con la naturaleza y sus ciclos y por supuesto con los nuestros.
Nuestro organismo forma aparte de un TODO, al cual pertenecen todas las cosas, objetos, seres animados.
Esta pertenencia al TODO hace que en cada uno de nosotros haya un pedazo de ese TODO al igual que lo hay en el cuarzo y el agua.
Y es precisamente ese "algo" común lo que desata la sincronía del ser humano con estos en apariencia, inanimados materiales.


CUARZO:
Se considera que el cuarzo blanco nos protege contra la falta de energía y vitalidad, lo que nos ayuda a potenciar nuestros aspectos positivos y minimizar las influencias negativas, por lo tanto se debe portar una pequeña piedra de cuarzo blanco, para estar con las energías renovadas durante todo el día.


En tanto las propiedades que nos confiere en el cuerpo, tiene la capacidad de curar las enfermedades provocadas por golpes de frío, cambios de tiempo bruscos, como son la rinitis, la sinusitis, la otitis, y las molestias naturales que llegan junto con el invierno, además favorece la circulación linfática, es un excelente diurético y estimula la lactancia.


En referencia a las propiedades mentales, recibe, transmite y nos amplía las energías positivas en todos los niveles, mejora la memoria, y se la considera una de las piedras universales que mejoran estados de ansiedad, nos ayuda a meditar, alivia estados de confusión, y es muy beneficiosa para aquellas personas que ocultan su identidad, que son muy reservadas sobre todo porque nos ayuda a reflexionar que somos, quienes somos y cuales son nuestras metas.


AGUA:

Si os fijais en un día lluvioso que ocasiones los consecuentes torrentes de agua en la calle, podremos observar como el agua de lluvia discurre por un cauce diferente, al que podría seguir, por ejemplo, la que estuviese contenida en un cubo que nosotros arrojáramos en ese momento a la calle. O a la que previamente estuviese estancada de lluvias anteriores.


En este último caso, es lógico que se junten, pero ambas se delimitan claramente. Y es que el agua, nuestro agua, el famoso "H2O"; que por otra parte no deja de ser una licencia científica, es mucho más complejo en su esencia de lo que cabe imaginar.


Existe una teoría acerca de la capacidad del agua para memorizar. Si, eso he dicho.
Parece ser que si sobre un determinado volúmen de agua, proyectamos... digamos que el dibujo de la imágen que un microscopio pueda darnos, por ejemplo, de algún virus o veneno, el agua que recibiría tal proyección, pasado un tiempo quedaría impregnada de las características del mismo.


Realidad o no, lo cierto es que el agua no es solo H2O, es más, mucho más. Capaz de curar o matar, no hay dos aguas iguales en dos sitios diferentes. Parece como si nuestro más preciado elemento tuviese una conciencia de organismo VIVO y evolucionase de forma muy acorde con su entorno.


Y abundando sobre el agua,
Este es un resumen de las enfermedades que se pueden tratar con aguas minero-medicinales, y cuales deben ser éstas.
No obstante, conviene recordar que un auga no sustituye al médico. El agua medicinal es muy útil como veremos en un gran número de dolencias, peo si es con el consentimiento de un facultativo, mejor que mejor. ¿No te parece?

Problemas respiratorios
Bronquitis, laringitis, rinitis crónica, asma bronquial: agua sulfuradas.

Problemas del aparato digestivo

•Intoxicación alimenticia o medicamentosa: aguas sulfatadas sódicas y magnésicas.
•Procesos digestivos: aguas radiactivas.
•Afecciones del aparato digestivo: aguas sulfatadas cloruradas.
•Enfermedades gástricas: aguas bicarbonatadas sódicas.
•Estreñimiento: aguas bicarbonatadas-sulfatadas y aguas sulfatadas cloruradas.
•Diarreas: aguas bicarbonatadas sódicas.
•Dispepsias gastrointestinales: aguas sulfatadas cálcicas y sulfatobicarbonatadas cálcicas.
•Gastritis: aguas sulfatadas cálcicas y sulfatobicarbonatadas cálcicas.
•Gastritis crónicas hiposecretoras: aguas sulfatadas cloruradas.
•Úlceras duodenales: aguas bicarbonatadas sódicas.
•Enterocolitis: aguas sulfatadas cloruradas.
•Cálculos: aguas bicarbonatadas sódicas.

Problemas del aparato circulatorio

•Enfermedades circulatorias del aparato respiratorio y digestivo: aguas radiactivas.
•Enfermedades de la sangre: aguas carbogaseosas.
•Anemias: aguas ferruginosas.
•Enfermos cardiacos crónicos y compensados: aguas carbogaseosas.
•Arteritis obliterante: aguas carbogaseosas.
•Enfermedades vasculares periféricas: aguas carbogaseosas .

Problemas de la piel

•Dermatosis: aguas sulfuradas.
•Eczemas, psoriasis, queratosis: aguas sulfuradas.
Problemas del hígado y la vesícula biliar
•Afecciones hepáticas: aguas sulfuradas.
•Enfermedades de las vías biliares: aguas sulfatadas cálcicas y sulfatobicarbonatadas cálcicas.
•Intoxicaciones hepáticas: aguas bicarbonatadas-sulfatadas.
•Trastornos hepato-biliares: aguas ferruginosas.

Problemas del aparato locomotor

•Reumatismos: aguas radiactivas, bicarbonatadas cloruradas.
•Contractura muscular: aguas cloruradas.

Más…

•Analgésicos: aguas cloruradas.
•Antiinflamatorio: aguas cloruradas sódicas.
•Procesos alérgicos: aguas radiactivas sódicas.
•Procesos ginecológicos: aguas sulfuradas.
•Postoperatorios de intervenciones quirúrgicas y traumatismos: aguas sulfuradas.
•Trastornos de desarrollo en la infancia como la obesidad infantil: aguas ferruginosas.
•Estrés o depresión: aguas radioactivas.





Pero claro, todo esto está muy bien. El cuarzo esto, el agua lo otro... pero como podemos beneficiarnos del poder sanador de ambos. Pues bien, vamos con ello.... no obstante, aviso que no es precisamente un sistema ortodoxo y que los escépticos podrán pensar de todo. Bueno, yo tengo la certeza de que funciona en base a mi experiencia y con eso me vale.
Además se trata de una forma de curación inofensiva que no exige mayor esfuerzo que beber.


PREPARACIÓN: 

  • Necesitamos cuarzo lo más transparente posible
  • No es necesario que sea como el de la imagen de grande. En realidad necesitamos un cristal de cuarzo que sea de aproximadamente la 8ª parte del tamaño del recipiente que vamos a utilizar.
  • Usaremos un recipiente de vidrio transparente (nada de colores) y como hemos visto guardando esa aproximada proporción de 8 veces más grande que el cristal de cuarzo a emplear.
  • Vamos a utilizar agua de manantial lo más pura posible. Y una vez tengamos el recipiente bien limpio y seco, llenamos de agua en su 3/4 partes.
  • Sumergimos el cuarzo bien limpio en el agua y cerramos el recipiente herméticamente.
  • Ahora viene la fase clave: Busquemos un lugar que tenga un buen número de horas de sol o luz solar al día (el que mas tenga de toda la casa) y dejemos allí nuestro recipiente inmutable durante al menos 8 días. Transcurridos los cuales, podremos trasvasar el agua que necesitemos sin sacar el cuarzo a un vaso o taza que tomaremos tal cual 3 veces al día, el tiempo que deseemos.
  • ¿Tonterías? Por probar.....
Ah, se me olvidaba, no tengo evidencias con otras muchas hierbas, aunque si con algunas; entre ellas la salvia. Si añadimos al envase en el momento de cerrarlo y en proporción de 3 partes de hierba por cada 10 de agua, un poco  de esta planta fresca, el resultado es un agua que contiene las propiedades curativas de la salvia y potenciadas claramente.