jueves, 31 de octubre de 2013

CURAR CON NUESTRAS MANOS (PARTE.-4). DESARROLLANDO NUESTRA ENERGÍA CON LA MOMIFICACIÓN

Te decía en el primer capítulo de la serie que la única condición para poder curar con nuestras manos, es estar sano. En efecto, la enfermedad es pérdida de energía o energía en mal estado o digamos que no el idóneo.


Es por eso que un enfermo manifiesta un estado energético que no es de su estado sano. Y quien cura si ha de estarlo para poder regular esas energías.

Vamos a realizar hoy un ejercicio para desarrollar nuestra energía curativa. Y se trata de un ejercicio singular por cuanto el paciente es una ROSA. Si, necesitamos una rosa.

  1. Coloca una rosa cortada sobre una mesa de madera
  2. Siéntate confortablemente y extiende tus manos hacia ella, pero sin tensión
  3. Las palmas han de estar a 4 centímetros de la rosa
  4. JUSTO EN ESTE MOMENTO, concentra tu deseo de momificar esa rosa (si, MOMIFICAR)
  5. Mentalmente has de repetir para tu yo profundo ese deseo de momificar la rosa.
  6. Hazlo en 6 periodos de 5 minutos cada uno con descansos entre ellos a tu gusto pero no muy dilatados.
NI que decir tiene que es imprescindible una buena relajación mental y un estado bueno de salud. Recuerda lo que hemos visto hasta ahora por si tienes dudas.
En este enlace están todos los posts sobre el tema: son TRES MÁS ESTE que estás leyendo en este momento

Y nunca pases a un ejercicio hasta haber dominado el siguiente. De lo contrario nada de nada conseguiremos.

Una vez tratada, coloca la rosa en el interior de tu casa. Déjala extendida y verás como al poco tiempo, sucede algo maravilloso.
  • La rosa se ha endurecido, no se deshacerá y será capaz de permanecer invariable años
Cuando se ha superado este experimento se pasa a la momificación de la carne. Este requiere una gran concentración y fuerza de voluntad pero EL PROCESO ES EL MISMO. Con una leve diferencia:
  • El tiempo que debes influir sobre la carne 45 MINUTOS.
  • Establece descansos pero cuantos menos sean mejor para el resultado  final
  • Una vez terminada la sesión, retira el trozo de carne a un lugar fresco y seco.
  • Saldrás de dudas enseguida sobre lo conseguido. Bastan 4-5 días
  • La carne se endurecerá, ennegrecerá y tendrá consistencia cuasi-mineral. No será atacada por parásitos ni se descompondrá. Esos olores tan desagradables no se producirán y verás como queda totalmente deshidratada.